La paradoja económica de la reforma educativa

expansio.com
Recientemente se presentó el borrador del anteproyecto de Ley de la Mejora de la Calidad de la Educación (LOMCE). Al analizar su redacción tengo la sensación de que ha sido escrito por dos manos distintas. Una que habla del sentido económico de la nueva norma y otra que reduce las enseñanzas económicas en el Bachillerato.
La mano firme de la reforma
Desde el primer párrafo del documento la nueva ley se justifica con una gran cadena de conceptos económicos: la competitividad de un país, el acceso a puestos de trabajo de alta cualificación, las ventajas competitivas, el mercado global, etcétera.
La comprensión de la descripción del principal objetivo de la reforma parece reservada a los lectores que han tenido algún tipo de formación económica: “El principal objetivo de esta reforma es mejorar la calidad educativa, partiendo de la premisa de que la calidad educativa debe medirse en función del output (resultados de los estudiantes) y no del input (niveles de inversión, número de profesores, número de centros, etcétera)”. Más tarde se concreta que uno de los principales objetivos es “mejorar la empleabilidad” de los estudiantes.
La justificación de la nueva ley continúa haciendo referencia a estudios internacionales, estrategias de la Unión Europea (UE) y las pruebas Pisa de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
Hasta aquí parece que la nueva ley está redactada por una mano firme que pretende enfrentarse al problema educativo español y está dispuesta a realizar los cambios que sean necesarios para modernizar nuestro sistema educativo y ponerlo a la altura de los mejores del mundo.
La mano temblorosa del diseño curricular
La primera sorpresa desagradable nos llega al leer la organización de los cursos de la ESO. Mientras la mano firme de la reforma se dirige a “mejorar los resultados internacionales”, la mano temblorosa desoye las recomendaciones de la OCDE y de la UE no diseñando ninguna asignatura que desarrolle la competencia financiera en los alumnos, materia de evaluación en Pisa y a la que se han enfrentado en mayo nuestros alumnos sin ninguna preparación específica. De esta forma no sólo seguiremos formando analfabetos financieros, sino que así va a ser difícil que mejoren nuestros resultados internacionales.
Siguiendo con el borrador de la nueva ley educativa nos encontramos que “el emprendimiento se trabajará en todas la áreas”, no describiendo ninguna asignatura específica para que todos los estudiantes desarrollen esta competencia clave.
La experiencia de 20 años de LOGSE ha demostrado no sólo la ineficacia de esta transversalidad, sino que además la figura del empresario se denigraba sistemáticamente en los libros de texto de las demás asignaturas, siendo paradójico que hace pocos meses el propio ministro Wert denunciara públicamente el trato vejatorio que recibía la actividad empresarial en los libros de Educación para la Ciudadanía.
Es importante recordar que en mayo de 2011, en la reunión de ministros de Educación de la UE en Budapest, recibimos un fuerte tirón de orejas. El motivo se remonta al año 2006, cuando el Parlamento y el Consejo Europeo aprobaron la recomendación sobre las competencias clave en el aprendizaje, entre las que estaba El sentido de la iniciativa y el espíritu emprendedor. La UE no entendía que siendo el paro juvenil un grave problema en España (52% en estos momentos), nuestro sistema educativo no se haya esforzado en diseñar materias específicas para esta competencia clave.
No pareció muy convincente la respuesta en Budapest de nuestro secretario de Estado, manifestando que la competencia emprendedora “se ha englobado en una competencia más general denominada Autonomía e iniciativa personal, que posee además una visión social, cultural e individual”, según se recoge en una nota de prensa del Ministerio de Educación y Ciencia, de 29 de marzo de 2011.
Finalmente, la evolución del paro juvenil en el año y medio siguiente demostró que el tirón de orejas de la UE era justificado, y que la competencia emprendedora debía desarrollarse con materias específicas, profesores especialistas y simulando proyectos empresariales. Por tanto, es un grave error volver a descargar la responsabilidad en “todas las áreas”, lo que lamentablemente se traducirá de nuevo en ninguna.
Pocas veces ha existido el consenso social e institucional sobre la necesidad de una materia obligatoria de Economía para todos los ciudadanos, por lo que a estas alturas del documento nos entristece comprobar que no habrá más formación económica en la nueva ley. Lo que no podíamos imaginar es la sorpresa final que nos depara el diseño del Bachillerato: en la nueva ley habrá incluso menos formación económica.
Desde la LOGSE (1990), en el Bachillerato existen materias obligatorias para todos los alumnos, otras propias de la modalidad elegida y finalmente las optativas. La Economía era una materia de la modalidad de Ciencias Sociales, para muchos incluso la materia que definía esta modalidad, favorita de una gran parte de los alumnos por su carácter actual y la vinculación con sus estudios futuros.
A pesar de que en los dos últimos años se ha evidenciado nuestro bajo nivel de conocimiento económico, en la futura ley educativa la Economía se ve empujada al último escalón de las materias optativas, sustituyéndose por Literatura Universal. Es importante destacar que Lengua y Literatura es, y seguirá siendo, una materia obligatoria para todos los alumnos de todos los cursos de Bachillerato, pero con el nuevo diseño los alumnos de Ciencias Sociales extenderán sus conocimientos literarios a Boccaccio, Stendhal y Goethe, pero nadie les explicará qué es el déficit público, la prima de riesgo, el tipo de interés o la inflación.
 

octubre 2, 2012

Etiquetas: , , ,