Juan José Abad: “El PP se opuso a Educación a la Ciudadanía por demagogia de la peor calaña”

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Desde su implantación, impulsada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) y la Unión Europea y que responde a una recomendación del Consejo de Europa de 2002, Educación para la Ciudadanía  (EpC) no ha dejado indiferente a nadie y se ha convertido en uno de los principales motivos de enfrentamiento político en el sector educativo. Juan José Abad Pascual, autor de uno de los primeros textos de la asignatura, ha plasmado en su libro ‘Historia de una soberana agresión’ lo que considera una campaña del Partido Popular, la Iglesia y asociaciones como el Foro de la Familia contra una materia que le llevó incluso ante el Tribunal Superior de la Junta de Andalucía entre acusaciones de “adoctrinador”. Como afirmó hace unos meses el ministro de Educación, José Ignacio Wert, Educación para la Ciudadanía tiene las horas contadas. Será sustituida por una asignatura denominada Educación Cívica y Constitucional, que, con el fin de “suprimir las cuestiones controvertidas y susceptibles de caer en el adoctrinamiento ideológico”, evitará temas como la homosexualidad, el laicismo o muchos aspectos del sexismo.

¿Qué le parecen los cambios que se han aprobado en relación con la asignatura de Educación para la Ciudadanía?
Arrastran una serie de perjuicios increíbles. Se van a quitar, por ejemplo, todas las referencias al matrimonio homosexual, que está en el Código Civil y todo el mundo sabe que existe. Lo que quita el señor Wert es lo que significaba en su raíz más progresista EpC. El contenido de los textos en la mayoría de países europeos coincide en eliminar todas las discriminaciones y animar a los jóvenes a participar en la situación social. Si aquí pusiéramos uno de los temas de Francia, se armaría un escándalo de pánico.
El Gobierno plantea que las modificaciones que se van a introducir responden al objetivo de suprimir el adoctrinamiento ideológico.
Tiene su gracia. Los que más han protestado contra el adoctrinamiento son los grandes adoctrinadores, la Conferencia Episcopal Española. El periodista Josep Ramoneda (El País) lo dice muy bien, que nadie tiene más medios para adoctrinar que el clero. No sé en qué se basan para decir que EpC adoctrinaba porque su objetivo era todo lo contrario. Promocionaba la democracia e intentaba corregir el déficit democrático y de participación en política que observamos en casi todos los países europeos. Pretendía una ética social hecha entre todos y para todos, con un espacio común en el que convivieran las particularidades doctrinarias. La sentencia a mi libro en el Tribunal Superior de Andalucía me condena no por adoctrinador, sino por no adoctrinar como ellos querían.
¿Cree que con todos estos cambios el Gobierno pretende forzar la desaparición de la asignatura?
Sí, creo que es el objetivo último. El caso es que el Gobierno va a tener problemas con los grupos a los que él mismo ha alentado, ya que no puede quitar la asignatura porque es europea. Puede cambiarla de nombre, pero poco más. En el fondo los contenidos esenciales tienen que dejarlos, con unos matices o con otros. Y estos grupos (Foro de la Familia, Hazte oír….) están ya poniendo el grito en el cielo porque piden la desaparición total de la asignatura.
Usted indica en su libro Historia de una soberana agresión que los dirigentes del PP estuvieron en un principio entre los impulsores de la asignatura. ¿A qué cree que se debió su cambio de actitud con respecto a EpC?
Fue demagogia de la peor calaña la que les llevó a oponerse a la asignatura. La erosión empezó con los obispos, se sumaron grupos integristas y los políticos, cuando vieron que con eso podían atacar al PSOE. Cuando atacan a los autores, están pensando en Zapatero y su gente. Nos utilizaban a nosotros para darles leña. Una de las cosas más asquerosas y repugnantes es el panfleto ‘El catecismo del buen socialista’, hecho por FAES y redactado por Ana Pastor y Lucía Figar. Parece hecho por auténticos garrulos; mienten, se equivocan, acusan al Gobierno de cosas que han hecho ellos, como los resultados del informe PISA de 2003… Cómo puede ser que señoras que ocupan altos cargos públicos hagan algo de calidad tan ínfima.
Si finalmente se suprime la asignatura, ¿en que afectaría a los alumnos, según su opinión?
Yo creo que se va a cambiar de nombre y nada más. El ataque más grande va a venir por el camino de la religión. Los temas fundamentales para crear un espíritu democrático los han triturado ya. Han creado en los institutos y en los centros escolares la sensación de que EpC era perder el tiempo, a pesar de que en sus inicios se preveía que tuviera un gran peso porque era la asignatura de la democracia, para animar a la gente a participar y transmitir que la cosa pública era cuestión de todos. Pero ahora el objetivo principal es convertirla en una “maría”.
Una de las mayores presiones contra EpC la han ejercido los objetores que han surgido en toda España.
Es increíble que el primer objetor surgiera un año y medio antes de que se implantara la asignatura, en septiembre de 2008. No se planteaban siquiera el contenido del texto, van sólo a ver qué provecho político pueden sacar. Me gustaría que la gente dejara de lado estos integrismos y fuera posible colaborar estrechamente.
Con las últimas reformas y recortes, ¿qué le parece la situación actual de la educación en España?
Es muy fácil de definir. Yo entré en la educación en 1977 y es la primera vez que conozco que al curso siguiente haya menos profesores, y encima en cantidades increíbles. Estamos dando un paso hacia atrás. No es sólo que el Estado despida en época de crisis, sino que no habrá profesores para cubrir las necesidades especiales de algunos alumnos. Y luego estos señores con la boca pequeña no dejan de criticar el fracaso escolar en España. ¿Lo vamos a corregir reduciendo profesores? Y van a quedar sin atender los que más lo necesitan. Al alumno que va bien no creo que le afecte.

septiembre 11, 2012

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