Rankings en educación

ENRIQUE VERDEGUER PUIG (El Mundo)

Existe un consenso bastante generalizado en que los niveles de desarrollo de los países están muy relacionados con la calidad de su educación. En este contexto, es normal que los diversos informes y rankings que se realizan sobre la calidad de la enseñanza generen controversia y múltiples comentarios. Uno de los hechos que tienden a destacarse en estos informes es la ausencia de Universidades españolas entre las más destacadas del mundo, lo que contrasta con la presencia de diversas escuelas de negocio españolas entre las principales a nivel europeo y mundial. Dejando al margen los aspectos matizables y mejorables de las metodologías utilizadas, el argumento que más se suele utilizar es que las Universidades españolas están mal clasificadas porque son públicas, frente al modelo de gestión privada de las escuelas de negocio. En este argumento se identifica lo público con lo ineficiente y lo privado con lo eficiente. Si esto fuera cierto, habría Universidades privadas españolas en puestos relevantes, por no decir que existen Universidades públicas extranjeras bien clasificadas. De hecho, esa distinción entre lo público y lo privado no es tan evidente en otros países, donde existe una verdadera colaboración público-privada en el ámbito universitario.
Creo que la explicación obedece a diversos aspectos, que se pueden sintetizar en que las escuelas de negocio, en la medida en que han hecho una apuesta por la internacionalización, han interiorizado la necesidad de estar en los rankings internacionales como un factor clave para poder competir con escuelas de primer orden mundial. Esta necesidad conlleva que, por ejemplo, la estabilidad y calidad del empleo de sus egresados constituyan objetivos clave para las escuelas de negocio. Por el contrario, en nuestras Universidades, salvo excepciones, no ha habido que buscar alumnos, ni el objetivo de la integración en el mercado de trabajo ha sido objetivo prioritario. Unas instituciones tienen incentivos para estar en los rankings y otras los tienen en mucha menor medida y como consecuencia, los mecanismos de control de calidad y de discriminación que se aplican son muy distintos. Pero insisto, no es un problema de capacidad sino de incentivo y evaluación continua. De hecho, en las Universidades españolas hay excepcionales profesionales.
En definitiva, para estar en los rankings, lo primero es tener y querer estar en ellos, porque de ello depende tu actividad. De no ser así, todo dependerá de actitudes y voluntades personales, pero eso no siempre es suficiente ni sostenible.
Enrique Verdeguer Puig es director de ESADE Madrid
septiembre 17, 2014

Etiquetas: , , , ,