Educación con lógica

La Nueva España
He aquí unas reflexiones personales con las que creo podría mejorarse la educación. Sin contenidos ideológicos, sin lucha de partidos, sin afán de conseguir votos, simplemente pensando en una buena educación a secas.
Si empezamos por los más pequeños en la escala educativa, lo que necesitan no es grandes medios ni grandes locales, necesitan cuidados adecuados, amor, vocación y dedicación. El ideal sería que los profesores estuvieran mejor pagados y tuvieran mejores horarios y eso hay que seguir luchando para conseguirlo, pero mientras tanto y en época de crisis, es importante que los profesores prioricen la ventaja de tener un trabajo y sobre todo hay que pensar en los niños, ellos se merecen tutores, cuidadores, profesores dedicados a ellos en cuerpo y alma.
Todos sabemos que hay maestros que trabajan en alguna escuela que no les gusta por el horario que tienen y eso hace que salgan corriendo en cuanto puedan, que no organicen ninguna actividad para los alumnos, que no estén pendientes de ellos. Se da la paradoja de que hoy en día, cuando la mayoría de los padres tienen unos horarios abusivos y no están en casa, se reducen los horarios de las escuelas con el consiguiente problema para encontrar alguien que se ocupe de los chicos. En España se medio soluciona con la familia, los sempiternos abuelos, pero tampoco es justo para ellos.
Hay que encontrar dinero debajo de las piedras, todo ese dinero que se ha estado robando durante años, hay que devolverlo porque es esencial si queremos que la educación mejore. Ahora bien, hay que desmontar muchas falacias que se repiten por doquier por parte de gente que no está preocupada por la enseñanza sino por su partido o por su particular odio de clases.
Si analizamos los diferentes tipos de centros de enseñanza vemos que hay unos colegios de élite que no necesitan el dinero del Estado que se abastecen con sus propios alumnos, destinados a los super riquísimos. Ahí no tenemos nada que hacer, no podemos mandar a nuestros hijos y, creo, ni falta que hace. Esos olvidados.
Luego están los colegios concertados que se crearon porque el estado no tenía bastantes centros para abastecer la demanda de educación. En general eran colegios privados, llevados por religiosos que no podían subsistir por si solos. Lo lógico sería que la gente que fuera religiosa quisiera llevar sus hijos allí, pero descubrimos con sorpresa que las solicitudes para este tipo de centros son interminables y se acaban las plazas en dos días. Incluso, esos padres que marean con su laicismo inscriben a sus hijos en estos colegios y luego se pasan el día protestando porque si hay crucifijos y se celebra la Navidad. Yo creo que les gustan porque las juntas directivas se preocupan porque haya orden, organización y que la cultura y el aprendizaje sean lo que prime. No hay tiempo para pintadas, protestas y manifestaciones. Si lo hay fuera de horario para debates instructivos, actividades, deportes etc.
La interpretación de los más vociferantes es que el Gobierno quiere acabar con la enseñanza pública y sólo da dinero a la privada. Estúpida mentira, Cuando gobernaba Zapatero ¿también volcaba el presupuesto en la privada? La mentira se cae por sí sola. El problema es que en la pública hay un montón de gente, ya sean profesores, alumnos o padres de alumnos que no dejan trabajar, que no dejan a las Juntas Directivas llevar un orden. La palabra disciplina o castigo están prohibidas, cuando está claro que el que incumple las normas, insulta o no deja trabajar a los demás merece ser castigado.