Las huelgas de estudiantes cuestan 62 millones

larazon.es P. Rodríguez/ R. Ruiz.  Madrid.

El Sindicato de Estudiantes, principal responsable de las seis jornadas de huelga de Secundaria celebradas en el presente curso académico, ha generado unas pérdidas económicas al Estado de 62,4 millones de euros, si se tiene en cuenta el 20 por ciento de seguimiento medio estimado por el Ministerio de Educación.
En el caso de que se tomen como referencia los datos del Sindicato de Estudiantes, que cifró en el seguimiento en un 80 por ciento, el despilfarro se dispararía hasta los 250 millones de euros, la cuarta parte del presupuesto para becas de comedor de toda la Comunidad de Madrid.
Con los datos sobre la mesa, el discurso del secretario general del sindicato estudiantil, Tohil Delgado, pierde toda su fuerza: defiende una educación de calidad y protesta contra los recortes, mientras que sus acciones ataca la principal línea de flotación de la educación, los escasos recursos con los que cuenta el Ministerio por los ajustes exigidos por Bruselas debido a la crisis económica.
Además, avala las tesis de expertos y educadores, que defienden que los paros en la educación son muy perjudiciales para el alumno porque despista, corta el ritmo de las clases y hace casi inviable el cumplimiento del temario de las asignaturas, lo que dificulta enormemente el trabajo de los docentes y obliga a un sobreesfuerzo de los escolares que, al final, se refleja en el rendimiento. Un dato que preocupa mucho al Gobierno, porque la tasa de abandono temprano se sitúa en lo más alto de la Unión Europea y afecta a uno de cada cuatro alumnos.
El gasto público por alumno en España ronda los 7.336 euros al año (según datos de la OCDE), lo que supone una media algo superior a los 42 euros por cada día lectivo. Si tal como estima el Gobierno, secundaron los paros el 20 por ciento de los estudiantes de la ESO (236.000), el daño para las arcas públicas ascendería a 10,4 millones por jornada. Para estimar el gasto total, hay que multiplicar esta cifra por los seis días de paros convocados desde octubre, lo que representaría 62,4 millones. Al calor de los datos de los convocantes, el 80 por ciento del alumnado representaría a 944.000 estudiantes de Secundaria, por los que las pérdidas se dispararían hasta los 41,6 millones de euros por día o, expresado de otra manera, 250 millones de euros por las seis jornadas de paros.

Becas para 12.000 alumnos

El coste de los días de huelga estudiantil, tomando como referencia los datos de seguimiento de Educación, en los últimos cuatro meses permitiría que 12.000 alumnos españoles pudiesen recibir una beca general de 5.000 euros cada uno en este curso académico; que 12.000 estudiantes se beneficiasen de una beca Séneca para poder estudiar en otra comunidad autónoma distinta a la que residen; cubriría el coste de la educación obligatoria de un alumno durante ocho años; permitiría disfrutar de servicio de comedor gratuito a 42 estudiantes durante un curso académico y supone cuatro veces más que lo que dedica el Ministerio de Educación este año a las becas Erasmus.
El dinero perdido por la inasistencia a clase de casi el 20 por ciento de los alumnos de Enseñanza Secundaria durante los seis días de protestas de los últimos meses supera el presupuesto de las becas a la investigación que concede el Ministerio de Educación, enmarcadas en el programa de Fomento y coordinación de la investigación científica y técnica, que concede este año el Ministerio de Educación y que es de 50,24 millones de euros; supone el coste de las becas de transporte que reciben 13.857 estudiantes y supera con creces las ayudas para libros concedidas por el Ministerio este curso académico, que es de 43 millones y que han beneficiado a 179.000 alumnos.
A pesar de que las cifras son cada vez más mareantes, a la par que preocupantes, el Sindicato de Estudiantes ha anunciado que su lucha va a seguir adelante y que no pararán hasta conseguir que el Ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, dimita y hasta que logren evitar que la reforma de la ley educativa, LOMCE, que se tramitará en los próximos meses, salga adelante.

Reforma de la LOMCE

Uno de los puntos más polémicos de esta nueva norma es la posibilidad de que a su paso por el Parlamento se incluyan medidas que prohíban a los estudiantes menores de edad hacer huelga. De hecho, alguna comunidad como Castilla y León ya ha recordado que el derecho a la huelga es para los trabajadores, y que los estudiantes quedan excluidos.
Además, uno de los responsables de estas pérdidas, Tohil Delgado, se mantiene como secretario general del Sindicato de Estudiantes, a pesar de que este diario reveló ayer que ostenta un cargo de representación de un colectivo al que no pertenece ya que, a pesar de que defiende que está matriculado de Anntropología en la UNED, lo cierto es que la última vez que estuvo ligado a la Universidad a Distancia fue en 2009, año en el que se matriculó de una asignatura a la que no llegó a presentarse a ninguna de las convocatorias de examen.
EL PSOE AYUDÓ CON 100.000 EUROS Al «club» de Tohil Delgado
Tohil Delgado, el secretario general del Sindicato de Estudiantes, el mismo que esta semana decía sobre el Gobierno: «No engañáis a nadie, sois una manzana podrida y os vamos a tirar al cubo de la basura… Saldremos a la calle hasta que no os quede más remedio que dimitir, ¡sinvergüenzas!» consiguió jugosas subvenciones del PSOE cuando estuvo en el Gobierno. Sólo durante los años 2009-2010, la organización estudiantil de izquierdas ingresó en sus arcas 100.000 euros. Para ser más exactos, en 2009 recibió una subvención del Instituto de la Juventud por valor de 54.000 euros (34.000 para el mantenimiento de la sede estatal y 20.000 para poner en marcha el programa «¡Formación! Contribuye a la solución». Sin embargo, el dinero para las obras parece que no fue suficiente, ya que al año siguiente, el entonces Ministerio de Igualdad le dio otros 54.000 «para el mantenimiento de la sede».
Los negocios del Sindicato de Estudiantes

El Sindicato de Estudiantes no pierde una sola oportunidad para hacer propaganda y recoger fondos. La semana que viene se inaugura la feria AULA en Madrid, una cita que según indican sin ningún rubor desde el sindicato dirigido por Tohil Delgado es «una intervención muy relevante», en la que «además de conseguir cientos de direcciones de estudiantes de toda España», aprovechan para vender «material político». La jugada es redonda: a cambio de promocionar la feria, no tienen que pagar los 3.300 euros que cuesta un «stand».

febrero 9, 2013

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