“Educación para la ciudadanía”, reformada y recortada

por Fernando Rodríguez-Borlado en aragonliberal.es
 Se ha optado por dar a los contenidos un enfoque más jurídico y menos histórico y moral, para evitar polémicas. 

El Consejo de Ministros español aprobó el pasado 3 de agosto un real decreto que modifica los contenidos de la asignatura de “Educación para la Ciudadanía” (EpC), cuyas implicaciones ideológicas habían suscitado una reacción de muchas familias que veían riesgo de adoctrinamiento a sus hijos. Aunque se eliminan algunas referencias polémicas –una cuestión fundamentalmente terminológica–, los temas tratados no van a cambiar sustancialmente; y los profesores –o los libros de texto– continuarán teniendo la posibilidad de enfocarlos desde prismas éticos diferentes.
El compromiso anunciado por el ministro José Ignacio Wert de que la reforma eliminaría los contenidos “susceptibles de caer en el adoctrinamiento ideológico” no es fácil de realizar en la práctica, porque choca con la misma naturaleza de la asignatura. Así que se ha optado por dotarlos de un enfoque más jurídico y menos histórico o moral. Se intenta así evitar que la asignatura entre en temas morales debatidos sobre los que hay distintas posturas en la sociedad, y en los que son las familias las que deben decidir cómo educar a sus hijos.
Esta actitud se percibe en el intento de aislar la “ética ciudadana” de la moral individual, por ejemplo poniendo mucho énfasis en que se explique el marco legal español y europeo, y en cambio tomando muchas precauciones al tratar asuntos como la identidad religiosa, planteada sobre todos en términos negativos de “no discriminación”.
En Hong Kong ha habido manifestaciones para pedir la retirada de una nueva asignatura que quiere explicar las ventajas de “El modelo chino”.
Los críticos con la reforma de EpC entienden que la eliminación de algunos contenidos –como las referencias a los “conflictos sociales” y “la lucha contra la homofobia”– responde al objetivo de ignorar ciertas realidades, de forma que se estaría adoctrinando “por omisión”. Sorprende que los defensores de la antigua EpC consideren que cualquier modificación de la materia es adoctrinar. Parece como si fueran ellos los que se creyeran en posesión de una ética y una moral universales e inmutables.
El gobierno ha replicado que el planteamiento de la reforma es adecuar los contenidos a la edad de los alumnos. Sin embargo, no parece muy consecuente con este propósito enseñar a los niños de 5º o 6º de primaria “la organización, la forma de elección y las principales funciones de algunos órganos de gobierno del municipio, las Comunidades autónomas, el Estado y la Unión Europea”, como señala el nuevo currículo oficial de la asignatura.
¿Hace falta una asignatura como esta?
Además, se han añadido otros dos nuevos objetivos: conocer y respetar las principales normas de circulación (algo que, fuera de los consejos elementales que puedan dar los padres, no parece de utilidad inmediata para los niños) y “tomar conciencia de la situación del medio ambiente”, desarrollando actitudes responsables. También se introduce un apartado de educación en “salud integral”. Otros contenidos que ya existían anteriormente se concretan ahora: así, se habla de la corresponsabilidad del hombre y la mujer en las tareas familiares, de la importancia de la iniciativa privada en la vida económica y social (un tema claramente “susceptible de caer en el adoctrinamiento ideológico”, tanto por un lado como por otro) o de la necesidad de los impuestos.
Ya en secundaria, se intenta que el temario trate asuntos más propiamente filosóficos, para preparar la asignatura de Ética en 4º de ESO y la de Filosofía en 1º de Bachillerato. No obstante, los contenidos siguen muy pegados a la descripción institucional y política de España, y por extensión de Europa y del mundo. Prácticamente la mitad de los contenidos podrían ser estudiados en la asignatura de Geografía, y quizá tuvieran allí su espacio natural. Además, hay un bloque destinado al “fomento de las habilidades y destrezas relacionadas con la participación, la reflexión y el diálogo”, y otro –el único que tiene un contenido teórico propiamente filosófico– dedicado a la dignidad de la persona y sus derechos individuales, un asunto también fácilmente “ideologizable”.
Por otra parte, los criterios de evaluación, tanto en primaria como en secundaria, están llenos de elementos actitudinales: “practicar el diálogo”, “valorar la libertad y responsabilidad personales”, “rechazar la discriminación”, “participar en la vida del centro”, etc. Es loable que cualquier colegio desee estas actitudes para sus alumnos, pero ¿es necesario crear una asignatura para ello?
Uno de los objetivos de la reforma de EpC en España ha sido eliminar del currículo los temas que pudieran llevar a una lectura ideologizada de la historia. Algunos manuales en concreto habían sido objeto de sentencias judiciales condenatorias (ver Aceprensa, 22-10-2010).
El “patriótico” currículo de la EpC china
Una polémica similar se ha suscitado ahora en Hong Kong. El gobierno de Pekín quiere que los colegios de la excolonia impartan, como los del resto del país, una asignatura en la que los niños estudiarán un manual llamado “El modelo chino”, subvencionado directamente por el Estado. El libro defiende la política de partido único del régimen comunista, y señala que “las luchas entre partidos provocan sufrimiento en las personas”. Además, ensalza el pasado glorioso del país; y cuando no lo tiene, inventa o maquilla. Ni una palabra sobre la represión durante la Revolución cultural o en Tiananmen. En vez de eso, exaltación patriótica en cada página.
Decenas de miles de hongkoneses se manifestaron a finales de julio para pedir la retirada de la asignatura. Según ellos, la manifestación fue una prueba de civismo y de patriotismo. Sin embargo, el gobierno de Pekín tiene sus propias ideas sobre estos dos valores, y parece dispuesto a imponerlas.